Campaña

Manifiesto del Gobierno de Castilla-La Mancha con motivo del Día Internacional contra la Homofobia, Transfobia y Bifobia

Porque la igualdad en la diversidad LGTBI no es una opción. Es un derecho.
Consejería de Igualdad
Cartel Día LGTBIfobia

Hay personas que todavía aprenden demasiado pronto que mostrarse tal y como son puede tener consecuencias.

Personas que siguen midiendo sus palabras, sus gestos o los espacios que habitan por miedo al rechazo, a la burla, a la discriminación o a la violencia.

Hoy, 17 de mayo, Día Internacional contra la Homofobia, Transfobia y Bifobia, el Gobierno de Castilla-La Mancha reafirma su compromiso con la igualdad real y efectiva de las personas LGTBI y recuerda que ninguna sociedad puede considerarse plenamente libre mientras haya personas que todavía no pueden vivir con seguridad, dignidad y libertad su orientación sexual, su identidad o expresión de género.

La LGTBIfobia no pertenece al pasado ni es una realidad aislada. Sigue presente en nuestra sociedad y se manifiesta de muchas formas distintas.

A veces aparece de manera explícita, a través del insulto, el acoso o la agresión. Pero muchas otras veces se expresa de forma más silenciosa y cotidiana: en comentarios aparentemente inofensivos, en bromas normalizadas, en miradas, en silencios, en oportunidades que no llegan o en la necesidad constante de ocultarse para evitar consecuencias.

La discriminación comienza muchas veces mucho antes de la violencia visible.

Empieza cuando una persona siente que debe vigilar cómo habla, cómo viste o a quién nombra. Cuando aprende que ser ella misma puede convertirla en objeto de rechazo. Cuando entiende que hay lugares donde todavía no se siente segura para vivir en libertad.

Todas esas formas de discriminación, también las más sutiles e invisibles, generan un profundo desgaste emocional y limitan proyectos de vida, especialmente entre jóvenes y personas que viven en entornos donde el miedo al señalamiento sigue estando presente.

Pero, además, no todas las personas viven estas situaciones de la misma manera. La discriminación puede agravarse cuando se cruzan otras realidades de vulnerabilidad, como el racismo, la discapacidad, la pobreza, la edad, el origen, la situación administrativa o el hecho de vivir en el medio rural.

Porque hay personas que sufren múltiples formas de rechazo al mismo tiempo, y construir una sociedad verdaderamente igualitaria también implica reconocer y combatir esas desigualdades cruzadas.

Sabemos además que gran parte de estas situaciones nunca llegan a denunciarse. El miedo, la desconfianza, la normalización de determinadas violencias o la sensación de soledad siguen ocultando una parte importante de la realidad.

Por eso, combatir la LGTBIfobia exige mirar más allá de las cifras oficiales y escuchar las experiencias reales de quienes todavía sufren discriminación en su vida cotidiana.

En Castilla-La Mancha conocemos especialmente una realidad que no podemos ignorar: todavía hay personas que sienten que deben abandonar su pueblo, su entorno o su comunidad para poder vivir con libertad.

Personas que sienten que para ser quienes son necesitan marcharse. Esa realidad tiene nombre: sexilio. Y no podemos permitir que nadie tenga que elegir entre su identidad y su tierra.

Porque la libertad no puede depender del tamaño del municipio en el que se vive, del entorno social que nos rodea o del miedo a ser señalado.

Frente a ello, Castilla-La Mancha debe avanzar desde una mirada basada en los derechos humanos, la igualdad de trato y la atención a la diversidad de realidades que conviven y convergen en nuestra sociedad.

En los últimos años hemos reforzado nuestras políticas públicas para garantizar la igualdad real y efectiva de las personas LGTBI. Lo hacemos desde la atención directa, a través del Servicio de Atención Integral a personas LGTBI de Castilla-La Mancha, pero también desde la prevención, la formación y la sensibilización en ámbitos fundamentales como la educación, la sanidad, los servicios sociales, el empleo o el medio rural.

Lo hacemos impulsando campañas de sensibilización, formando a profesionales, reforzando recursos públicos y trabajando junto al tejido asociativo, cuya labor resulta imprescindible para acompañar, proteger y construir espacios seguros para muchas personas.

Porque construir una sociedad libre de LGTBIfobia no consiste únicamente en reaccionar frente a la violencia. También implica generar entornos donde nadie tenga que justificarse, esconderse o vivir permanentemente en alerta por miedo al rechazo.

Vivimos, además, un momento especialmente importante. Asistimos al resurgimiento de discursos que cuestionan derechos fundamentales, banalizan la discriminación o intentan señalar nuevamente a las personas LGTBI.

Frente a ello, no caben la indiferencia ni el silencio. Defender los derechos de las personas LGTBI es defender la democracia, la convivencia y los derechos humanos.

Por eso, hoy reafirmamos:

• Nuestro compromiso con la igualdad real y efectiva de las personas LGTBI.
• Nuestra determinación para erradicar todas las formas de LGTBIfobia, también aquellas más invisibles y normalizadas.
• Nuestra voluntad de garantizar que cualquier persona pueda vivir con libertad, seguridad y dignidad en cualquier punto de Castilla-La Mancha.
• Nuestro apoyo al tejido asociativo y a quienes sostienen cada día espacios de acogida, acompañamiento y transformación social.
• Nuestro objetivo de conseguir una Castilla-La Mancha donde nadie tenga que esconderse, marcharse o renunciar a ser quien es.
• Nuestro compromiso con una Castilla-La Mancha donde ninguna persona vea agravada la discriminación por la suma de distintas situaciones de vulnerabilidad.

Hoy no solo recordamos.

Hoy también nos posicionamos.

Porque la LGTBIfobia no es solo una forma de discriminación: es un límite a la libertad.

Y una sociedad que limita la libertad de una parte de su ciudadanía, se limita también a sí misma.

Por eso, frente al odio, frente al miedo y frente al silencio, respondemos con más derechos, más educación, más visibilidad y más compromiso democrático.

Castilla-La Mancha es una tierra diversa.

Y esa diversidad se protege, se impulsa y se defiende.

Hoy, 17 de mayo, lo decimos con claridad:

Aquí nadie debería tener que esconderse.
Aquí nadie debería tener que marcharse.
Aquí nadie debería tener miedo de ser quien es.

Porque la igualdad en la diversidad LGTBI no es una opción.

Es un derecho.